¿Qué tan agringados estamos?

En días pasados estuve viendo una obra de Saulo García, comediante hispano que ha encontrado en el hecho de ser inmigrante en Estados Unidos su mayor fuente de creación y tras el éxito de “El insomnio americano” presentó su nueva obra: “La Vida en Los Esclavos Unidos” que se trata, según lo dice en su propia página de una obra “inspirada en las historias de los inmigrantes que ya hicieron su vida aquí (USA), que se quedaron para que sus hijos gocen de mejores oportunidades o porque simplemente, no quieren perder lo poco o mucho que han logrado con esfuerzo. Ese inmigrante que cada vez presiente que está más lejano el feliz día del regreso a su país.”

De esta noche de teatro me llamaron la atención dos cosas:

La primera, la diversidad de público que asistió a la obra, porque más allá de ser una obra de un colombiano para los colombianos que viven por fuera del país, fue una función en la que nos encontrábamos hondureños, venezolanos, guatemaltecos, ecuatorianos, peruanos y por supuesto colombianos, pero todos compartíamos y nos identificábamos con esas mismas historias que el actor ponía en el escenario.

La segunda cosa que llamó mi atención, y es el motivo de esta nota, fue una sección de la obra en la que se mencionaban las diferentes “pruebas” de que uno está agringado ya sea sólo un poco o se considere completamente anglosajón.

Más allá de repetir las pruebas que el autor/actor transmite en su obra, quise incursionar en la búsqueda de cuales son esas pequeñas cosas que hacen que te des cuenta de que ya eres, aunque no tengas la ciudadanía todavía, inevitablemente gringo, y que regresar a tu país además de ser un sueño muy bonito, es tremendamente difícil porque ya no crees que te puedas volver a acomodar allá.

La siguiente es una lista de algunas cosas que encontré y estoy seguro que entre todos, podremos encontrar muchas más.

•  Y esta la tomo de la obra de García: ver el Superbowl completo. Además de eso, emocionarte y hacerle barra a uno de los equipos y además de eso, comentar el partido al día siguiente con tus compañeros mientras te cambias para tu habitual juego de “soccer” de los lunes.

•  Cruzar la calle como nos enseñaron en Plaza Sésamo. Por la esquina y esperar a que el semáforo cambie, aunque la calle esté sin autos en ese momento.

•  Cambiar de muletilla al hablar y en lugar de decir “osea” en todo momento, empiezar a decir “you know?”

•  Cuando con sólo unas palabras ya puedes reconocer por su acento, el sitio de origen de tu interlocutor, no sólo en los casos de venezolanos, mejicanos o colombianos; también lo puedes hacer con los californianos, sureños o newyorkinos.

•  Cuando sabes con exactitud cual himno es el que se canta en la séptima entrada (o debería decir séptimo inning) de un partido de béisbol y por qué.

•  Cuando el domingo lo divides entre “República Deportiva” y los juegos olímpicos de invierno.

•  Cuando la navidad la celebras el 25 de diciembre no la noche del 24

•  Cuando al estar martillando golpeas directamente al pulgar y no a la puntilla y de tus labios sale el grito: “f…uck!” como primera opción.

•  Cuando no hay nada mejor para terminar el día que una cerveza viendo televisión.

•  Cuando te empiezas a preguntar ¿será que yo estoy agringado? y no puedes encontrar ni un si ni un no definitivos.

Tags: ,

One Response to “¿Qué tan agringados estamos?”

  1. Ana Vindel Says:

    Esta super buenisimo, me encanto!!!! La que más me gusta es la de cruzar la calle como en Plaza Sesamo, en Latinoamérica nadie hace eso!!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: