Los Colores De Paloquemao

Bogotá, Colombia, tiene entre muchos de sus barrios tradicionales uno muy especial: Paloquemao. Ubicado en cercanías al centro de la ciudad y con el origen de su nombre refundido en la memoria, pero con una gran importancia histórica; no sólo porque en este sector se reúnen importantes oficinas del gobierno, algunos de los principales juzgados del país, una de las estaciones más activas del TransMilenio –el sistema de transporte metropolitano de la ciudad- y muchas joyas arquitectónicas que aún se conservan; mucho más que por todo eso junto, Paloquemao se destaca por su pintoresca y muy típica plaza de mercado.

Ir allí es un verdadero viaje para todos los sentidos, pero mejor guía que yo, que por haber salido de Colombia no visito esta plaza hace ya varios años, es John Mejía.

Comunicador Social, curador de arte, buen conversador, gran fotógrafo y papá; que llevó a su pequeña hija a conocer esta amalgama de colores, aromas y sensaciones; y de esta aventura resultó esta interesante crónica que acompaña con fantásticas imágenes.

 

Los Colores de Paloquemao

by John Augusto Mejía

La Pitaya es la fruta más cara en Colombia y me acuerdo en mi infancia por la ignorancia, en las tierras cafeteras se la echaban a los marranos, que porque se perdía ya que nadie la compraba y crecía casi de maleza.

 

Un plan rico es ir a mercar, mas rico es si el plan en realidad es paseo, mi hija no conocía mas alla de almacenes como “El Éxito”, “Pomona” o “Carrefour”; donde todos los productos son ubicados por secciones: las frutas seleccionadas y aparentemente limpias, los colores por la luz son como normales, huele a neutro, las filas para pagar, el trafico de carritos, la mamera y la búsqueda de productos es predecible; ya tiene uno el mapa mental de los artículos que se necesitan y por donde están.
La plaza es otra historia para una niña que nunca ha ido a ella, se asusta por que ve gente sucia y algo agresiva, por los coteros que corren con carretas o con bultos en los hombros gritando “PERMISO, PERMISO, PERMISO”.

Mi hija de 8 años estaba con cara de asombro hasta que descubrió los colores en una inmensa bacanal de colores, olores, de sonidos, todo es nuevo para ella.

-Señora estoy buscando papa -¿por medias o por arrobas? ¿pastusa o sabanera? ¿grande o parejita? ¿lavada o como viene? ¿criolla o tocarrera? -ehhh -juemadre ¿papa? véala allá que la que usted necesita es de la barata! -perdón pues!!

La plaza es única, divertida y envolvente. No se alcanza a saltar de un puesto a otro cuando la gritería y el caos de ruido por todo lo que ofrecen le destapan a uno los sentidos a la fuerza: que “a mil la media de cebolla”, que “dos mil el cuarto de plátano”, que “esto está en promoción”…

Bromelia Antorcha espectacular $30 mil pesos colombianos (aprox $15 dólares)

Le cambian de raza a uno y le dicen: “monito ¿va llevar la yuca blanquita? Mire…”

Caminar por entre los desayunaderos es más especial y gordos, como yo, sucumben a la tentación de un buen plato de pajarilla o chanfaina; mi hija mira asustada, mientras mi primo muerto de la risa le trata de explicar que eso es rico. Ella solidariamente se sienta, pide un caldo de costilla y huevo con arroz; resultado del desayuno unas barrigas investigadoras y glotonas llenas de comida y satisfechas de sabores; una hija asustada por dónde nos sentamos y por lo que comimos………es verdad como dice el comediante Andrés López “nuestros hijos son dos estratos por encima nuestro” …..pero llegamos a las flores y a mi hija se le salió el espíritu Mejía. Regateaba, quería todas, preguntaba nombres, olía pétalos, y le brillaba la carita, a mi el orgullo.

Algarabía de colores, sabores y aromas

Irse de mercado de plaza es un paseo buenísimo además de económico, se come rico si uno se quita complejos y de pronto se arriesga. Con la mitad de lo que me cuesta en una gran superficie me costó mi mercado, les aseguro que fue más surtido de lo que verdaderamente se necesita como lo son las verduras y las frutas en lugar de tanta pendejada que compramos pensado que es indispensable.

La orgía de color de vez en cuando es buena, los gritos son hilarantes, pero se vive un poquito allá, se vive y se unta de lo nuestro, de nuestro campo, de acordarnos que nos bañaban con estropajo, que el jabón azul es mejor para la ropa que el Woolite, que la yuca es base vital de nuestra dieta colombiana, que las vísceras también se comen, que allá hay mas riqueza y pobreza en el mismo punto que de la calle 26 para el norte. Que uno puede ahorrar y que de verdad se come rico, y lo mejor, encontramos muchas flores por el precio de una sola de las que nos acostumbramos tontamente .

¡¡¡Úntense de plaza!!!

¿Ustedes han metido las manos dentro de un costal de fríjoles? es una sensación especial. Ccuando yo, hace mucho era niño, se compraba en granero y mi mamá me decía: “¡¡¡cuidadito! ¡sin manosear el grano, que eso es muy feo!!!” .......... ponía cara de rector de colegio y ternura de súplica para que no la fuera hacer quedar mal. Yo hacía lo posible, ah!!! pero si se siente sabroso!!! y la tentación era incontrolable. Lávenlo porque estoy seguro que como yo, muchos! sientan eso. peléenme !!!y díganme si no es muy tentador ¿o no?

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